Si no sabes por dónde empezar una reforma integral, desde Olona Construcciones te explicamos los pasos necesarios para poner en marcha el proyecto, desde la planificación inicial hasta la ejecución de la obra.
Nuestros profesionales te orientan sobre las primeras decisiones que debes tomar, los permisos que puedes necesitar y las fases principales de una reforma integral.
¿Por dónde empezar una reforma integral? Permisos y licencias
Uno de los primeros aspectos que debes tener en cuenta antes de iniciar una reforma integral es la parte administrativa. Dependiendo del alcance de los trabajos, puede ser necesario presentar una comunicación previa o solicitar una licencia de obras.
Las pequeñas modificaciones que no afectan a la estructura, la fachada ni a elementos comunes, como pintar las paredes o sustituir un fregadero, suelen requerir menos trámites.
Sin embargo, los requisitos pueden variar según el municipio y las características de la vivienda. Por ello, es recomendable consultar con el ayuntamiento y comunicar la obra a la comunidad de propietarios cuando pueda afectar a otros vecinos o a zonas comunes.
Tipos de licencias para una reforma integral
De manera general, las licencias de obras pueden dividirse en dos categorías:
Licencia de obra menor: suele aplicarse a reformas que no modifican elementos estructurales, como determinadas renovaciones de cocinas, baños, revestimientos o instalaciones.
Licencia de obra mayor: puede ser necesaria cuando se realizan intervenciones de mayor envergadura, como cambios estructurales, modificaciones de fachada, ampliaciones o cerramientos de terrazas.
La mejor forma de saber qué permiso corresponde a tu proyecto es consultar la normativa municipal y contar con el asesoramiento de profesionales especializados.
Define el proyecto y el presupuesto
Antes de comenzar los trabajos, conviene concretar qué espacios se van a reformar, qué necesidades debe resolver el proyecto y cuál es el presupuesto disponible.
También es recomendable elegir los materiales con antelación, establecer prioridades y reservar una parte del presupuesto para posibles imprevistos. Una planificación detallada ayuda a reducir cambios durante la obra y facilita el cumplimiento de los plazos.
Prepara la vivienda antes de comenzar
Una vez gestionada la documentación, el siguiente paso es preparar la vivienda. Será necesario despejar las habitaciones afectadas, retirar los objetos delicados y proteger el mobiliario, los suelos y otros elementos que se quieran conservar.
También conviene acordar con el equipo de reformas cómo se gestionarán los accesos, los materiales, los escombros y la limpieza de las zonas comunes.
Primera fase de una reforma integral
Cuando comienza la ejecución de una reforma integral, los primeros trabajos suelen centrarse en la nueva distribución y en la retirada de los elementos que van a sustituirse.
1. Definición de la nueva distribución
Una reforma integral ofrece la oportunidad de mejorar la distribución de una vivienda, oficina o local comercial para adaptarla a nuevas necesidades.
En esta fase se determina qué tabiques deben eliminarse o construirse, cómo se organizarán las estancias y dónde se situarán las nuevas instalaciones.
2. Derribos y retirada de materiales
La fase de albañilería suele comenzar con los derribos necesarios para crear la nueva distribución. Se retiran tabiques, revestimientos, sanitarios, mobiliario fijo y otros elementos que no se conservarán.
Como estos trabajos generan una cantidad importante de residuos, antes de comenzar debe planificarse la utilización de sacos o contenedores de escombros y su correcta gestión.
Siguientes fases de una reforma integral
Una vez terminados los derribos y preparada la nueva distribución, la reforma continúa con las siguientes etapas:
Renovación de instalaciones: se sustituyen o modifican las instalaciones eléctricas, de fontanería, climatización y telecomunicaciones.
Revestimientos y cerramientos: se colocan los nuevos suelos, techos, azulejos, ventanas y cerramientos previstos en el proyecto.
Instalación de mobiliario fijo: se incorporan elementos como encimeras, armarios, sanitarios, grifería y electrodomésticos.
Pintura y acabados: se pintan las estancias y se realizan los últimos acabados para conseguir la imagen definitiva del espacio.
Mobiliario y decoración: por último, se distribuyen los muebles y se colocan los elementos decorativos que aportarán funcionalidad y personalidad a la vivienda.
Las primeras decisiones de una reforma integral son fundamentales para evitar imprevistos, controlar el presupuesto y conseguir que el proyecto se desarrolle de manera ordenada.
Si estás pensando en renovar tu vivienda o negocio, una buena planificación y el asesoramiento de un equipo profesional te ayudarán a saber por dónde empezar una reforma integral y cómo afrontar cada una de sus fases.
Desde Olona Construcciones, empresa de reformas integrales en Málaga, te animamos a solicitar un presupuesto sin compromiso.


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